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Vender volatilidad con riesgo definido. La prima que genera el miedo

En síntesis

Las opciones cobran casi siempre un seguro más caro de lo que luego cuesta el riesgo, y esa diferencia se puede cosechar. Explicamos cómo funciona, por qué la caída máxima manda y qué pasó cuando llevamos nuestro prototipo del papel a precios reales.

Sobre el papel, la primera versión de nuestro sistema de venta de opciones ganaba un 66 % al año. Al probarla con datos que no había visto nunca, se quedó en un 2,2 %.

Más tarde, con cotizaciones reales de opciones sobre el S&P 500, una de nuestras pruebas acertaba dos de cada tres operaciones y aun así perdía entre un 9 y un 12 % al año.

Ninguno de los dos resultados es excepcional: ocurre en casi cualquier estrategia de venta de volatilidad analizada sin el rigor suficiente. Este artículo no trata de una fórmula mágica, sino de una idea antigua, cobrar la prima que pagan quienes buscan protección, y de cómo la investigamos sin engañarnos.

Empecemos por la cifra que lo ordena todo. Bitcoin, comprado cerca de su máximo de 2021, rendía hasta julio de 2026 apenas un 3,5 % anual y por el camino llegó a caer un 77 %. Para recuperarse de una caída así hace falta subir un 335 %.

Cuánto hay que subir para recuperar una caída

Una opción es un seguro, y los seguros se cobran caros

Una opción es un contrato que da el derecho, no la obligación, de comprar (call) o vender (put) un activo a un precio fijado, el strike, hasta una fecha de vencimiento. Quien compra una put se protege de las caídas: está comprando un seguro. Quien la vende cobra la prima y asume el riesgo, igual que una aseguradora.

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