Carta fundacional
Por qué nace Torres Molina Capital
Madrid, junio de 2026
Estimado lector:
Llegué a los activos digitales por la puerta de la banca de inversión. Durante los últimos dos años, cubriendo la relación con bancos, aseguradoras y fondos, vi de cerca cómo se gestiona el dinero institucional: con procesos, con límites y con una obsesión sana por el riesgo. Y vi también una brecha: ese mismo rigor apenas había llegado al mundo descentralizado, un espacio lleno de oportunidad pero gobernado demasiadas veces por la euforia.
Torres Molina Capital nace para cerrar esa brecha. No es un fondo que «invierte en criptomonedas». Es un vehículo que aplica disciplina institucional a una nueva infraestructura financiera —el mundo descentralizado— para acceder a cualquier clase de activo: renta variable, materias primas, renta fija y, por supuesto, criptoactivos. La tecnología cambia; los principios, no.
Esos principios son tres. Riesgo primero: definimos la pérdida máxima antes que el beneficio. Reglas antes que impulsos: combinamos estrategias delta-neutral, coberturas con derivados y looping apalancado con análisis volumétrico, siempre dentro de un marco común de control. Y transparencia: cada semana publicamos la composición real de la cartera para nuestros partícipes.
Para sostener este proceso sin descanso, hemos construido una operativa asistida por un sistema de veinticinco agentes de inteligencia artificial que ejecutan, contabilizan y vigilan el mercado las veinticuatro horas. La máquina compra tiempo y consistencia; el criterio sigue siendo humano.
No buscamos crecer por crecer. Buscamos un grupo reducido de partícipes que entiendan la inversión como nosotros: a largo plazo, con los pies en el suelo y el capital del equipo invertido junto al suyo. Si comparte esta forma de ver las cosas, será un placer conocerle.
Un cordial saludo,
Juan Torres-Molina
Fundador y gestor · Torres Molina Capital